Profeta del caos

logicapsula cero

«La verdad no siempre es bonita, pero el hambre de ella sí» (Nadine Gordimer)

Sí, la buscas. Aunque para ello debas arrastrarte entre la basura de otros. Llevas toda tu vida engullendo mentiras, y desde que probaste su amargura no has querido otra cosa que lamer su rastro; ése que brilla con un tono radiactivo, del que todos huyen por miedo a envenenarse y morir antes de tiempo. La verdad: esa lente que nadie quiere ponerse,  menos los perdedores como tú y como yo, que abandonamos hace tiempo la estúpida carrera por alcanzar la dignidad, esa jaula de oro que le hace a uno creerse a salvo, seguro entre las paredes de un orden inventado que dibuja ese futuro en el que todo sale bien, en el que se prospera para convertirse en una persona de provecho. Sabes a qué me refiero porque hace tiempo que te preguntaste «¿para quién soy de provecho?» Y al responderte fue cuando comenzaste a ver los barrotes. Te crillaste. Te enfureciste. Y eso no sirvió de nada. Entonces supiste que necesitabas olvidar todo cuanto te habían enseñado y aprender todo cuanto te habían ocultado. De no ser así jamás habrías husmeado en los infranodos de la red buscando algo como esto. Nunca habrías seguido mi pista a través de capas inconexas de datos.

La verdad duele, pero prefieres el dolor a la apatía de una vida que no es tuya. Y quieres escupir tu verdad a toda la gente que ha sido anulada por el sistema, que está encerrada en su jaula, sonriendo, creyéndose feliz. Por eso hurgas en los paquetes de datos más inaccesibles. Tu ambición es engullir datos concretos de realidad y vomitárselos a todos los de tu alrededor,

porque sabes que puedes despertar a esos durmientes que viven como auténticos zombis.

Pero también sabes que necesitas aprender más. Necesitas una dosis de realidad más grande. Y resulta que yo tengo en mis manos un buen chute que compartir.

Sólo soy un cibercronista que, como tú, reniega del orden establecido y se crilla ante sus mentiras. Lo único que nos diferencia es el tiempo que llevamos limando nuestros barrotes. Pero es precisamente eso lo que nos ha traído hasta aquí. No soy un salvador. No soy un héroe. Tan sólo soy Zoro, el profeta de la única fuerza que puede liberarnos. Arrástrate entre la basura conmigo y deja que ella te enseñe su credo:

—Sin orden nada existe, sin caos nada evoluciona—

<Nota de Zoro> toda la info que vas a descubrir ha sido encriptada en logicápsulas para protegerla y entregártela repleta de datos para que los contrastes y logres confirmar su autenticidad. Desde sencillas entrevistas a pensamientos y emociones en primera persona grabadas en emodatas. Todo guardado en una memo injertada en mi cerebro, lo que me permite alcanzar cierto grado de omnisciencia en esta crónica. Has buscado y me has encontrado. Soy el profeta del caos, y debes saber esto: El caos lo es todo.

Sí, la buscas. Aunque para ello debas arrastrarte entre la basura de otros. Llevas toda tu vida engullendo mentiras, y desde que probaste su amargura no has querido otra cosa que lamer su rastro; ése que brilla con un tono radiactivo, del que todos huyen por miedo a envenenarse y morir antes de tiempo.

La verdad: esa lente que nadie quiere ponerse,  menos los perdedores como tú y como yo, que abandonamos hace tiempo la estúpida carrera por alcanzar la dignidad, esa jaula de oro que le hace a uno creerse a salvo, seguro entre las paredes de un orden inventado que dibuja ese futuro en el que todo sale bien, en el que se prospera para convertirse en una persona de provecho.

Sabes a qué me refiero porque hace tiempo que te preguntaste «¿para quién soy de provecho?» Y al responderte fue cuando comenzaste a ver los barrotes. Te crillaste. Te enfureciste. Y eso no sirvió de nada. Entonces supiste que necesitabas olvidar todo cuanto te habían enseñado y aprender todo cuanto te habían ocultado. De no ser así jamás habrías husmeado en los infranodos de la red buscando algo como esto. Nunca habrías seguido mi pista a través de capas inconexas de datos.

La verdad duele, pero prefieres el dolor a la apatía de una vida que no es tuya. Y quieres escupir tu verdad a toda la gente que ha sido anulada por el sistema, que está encerrada en su jaula, sonriendo, creyéndose feliz. Por eso hurgas en los paquetes de datos más inaccesibles. Tu ambición es engullir datos concretos de realidad y vomitárselos a todos los de tu alrededor, porque sabes que puedes despertar a esos durmientes que viven como auténticos zombis. Pero también sabes que necesitas aprender más. Necesitas una dosis de realidad más grande. Y resulta que yo tengo en mis manos un buen chute que compartir.

Sólo soy un cibercronista que, como tú, reniega del orden establecido y se crilla ante sus mentiras. Lo único que nos diferencia es el tiempo que llevamos limando nuestros barrotes. Pero es precisamente eso lo que nos ha traído hasta aquí. No soy un salvador. No soy un héroe. Tan sólo soy Zoro, el profeta de la única fuerza que puede liberarnos. Arrástrate entre la basura conmigo y deja que ella te enseñe su credo:

—Sin orden nada existe, sin caos nada evoluciona—

<Nota de Zoro> toda la info que vas a descubrir ha sido encriptada en logicápsulas para protegerla y entregártela repleta de datos para que los contrastes y logres confirmar su autenticidad. Desde sencillas entrevistas a pensamientos y emociones en primera persona grabadas en emodatas. Todo guardado en una memo injertada en mi cerebro, lo que me permite alcanzar cierto grado de omnisciencia en esta crónica. Has buscado y me has encontrado. Soy el profeta del caos, y debes saber esto: El caos lo es todo.

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