Libro primero — El día más largo

logicapsula 9.1

—Algo no va bien —La voz de Rayka suena intranquila en el audio de mi burodema—. Acabamos de superar el límite de velocidad delante de la entrada a la M-80 y no nos ha seguido ni uno solo de los maderos que la vigilan.

Volvemos a hacer una rápida pasada por la entrada a la macroautopista y ni siquiera nos persigue un dron de tráfico. Rayka detiene la moto bajo la sombra de un viejo edificio y piensa al ritmo del ralentí. A los pocos segundos abre una tapa situada en un lateral de la moto y aprieta una combinación de botones.

—¿Beth? ¿Me oyes? Te llamo por una conexión segura de treinta segundos. Respóndeme.

—¡Rayka, nos están siguiendo! —La voz de Beth se oye entrecortada, lo que pone nerviosa a Rayka—. ¡Bliksem, Ray! ¡Son mercenarios! ¡Esos varks están bien armados!

—Beth, escucha, ¿puedes despistarles?

—¡No me queda otra, Ray!

—Vente al Black Rose por la entrada trasera. Nos encontramos ahí ¿me copias? —Rayka habla con una tranquilidad forzada.

—¡Oka, Ray!

En pocos minutos alcanzamos la entrada trasera al Black Rose, donde Rayka abre a distancia la puerta del túnel a la bodega por el que hemos subido antes. Me agarro fuertemente a ella convencido de quedar atascados en las paredes del estrecho túnel, pero su pericia me deslumbra. No me había imaginado que por ese túnel podía caber una moto.

—Zoro, voy arriba a avisar a Valentine de lo que estamos haciendo. También voy a llamar a Diana para que venga cagando leches al Black Rose, por si tenemos problemas. Espera aquí a Beth. Si tarda poco en llegar es buena señal —Rayka desaparece subiendo al office por el otro túnel de la bodega.

En ese solitario momento estoy preocupado. Isha depende ahora de la pericia de Beth para escapar de alguien que quiere a Vektor a cualquier precio, y yo no puedo hacer otra cosa que esperar.

[𝞹]> Rayka me ha hablado muy bien del gran Zoro. <[𝞹]

[𝞹]> No me fio aún de ti, pero sí de ella. <[𝞹]

[𝞹]>Ahora sé cómo eres además de quién, y por eso te ayudo. <[𝞹]

 Ésta es la primera vez que leo sus mensajes en mi bandeja de entrada, y lo hace saltándose todos los cortafuegos de mi “inexpugnable” burodema.

[𝞹]> No sé qué es Vektor. <[𝞹]

[𝞹]> Sólo sé que la recompensa por cazarlo ha vuelto locas a las bandas. <[𝞹]

[𝞹]> No encuentro nada de él en la red y eso me crilla. <[𝞹]

No sé cómo hackea mi burodema, eso sí que me crilla a mí. Y que sea capaz de acceder a la info de mi CRV

[𝞹]> Os he conseguido algo de tiempo. <[𝞹]

[𝞹]> Cuidado. Los que siguen a Vektor son cuerpos de élite. <[𝞹]

[𝞹]> Beth está llegando. <[𝞹]

—Algo no va bien —La voz de Rayka suena intranquila en el audio de mi burodema—. Acabamos de superar el límite de velocidad delante de la entrada a la M-80 y no nos ha seguido ni uno solo de los maderos que la vigilan.

Volvemos a hacer una rápida pasada por la entrada a la macroautopista y ni siquiera nos persigue un dron de tráfico. Rayka detiene la moto bajo la sombra de un viejo edificio y piensa al ritmo del ralentí. A los pocos segundos abre una tapa situada en un lateral de la moto y aprieta una combinación de botones.

—¿Beth? ¿Me oyes? Te llamo por una conexión segura de treinta segundos. Respóndeme.

—¡Rayka, nos están siguiendo! —La voz de Beth se oye entrecortada, lo que pone nerviosa a Rayka—. ¡Bliksem, Ray! ¡Son mercenarios! ¡Esos varks están bien armados!

—Beth, escucha, ¿puedes despistarles?

—¡No me queda otra, Ray!

—Vente al Black Rose por la entrada trasera. Nos encontramos ahí ¿me copias? —Rayka habla con una tranquilidad forzada.

—¡Oka, Ray!

En pocos minutos alcanzamos la entrada trasera al Black Rose, donde Rayka abre a distancia la puerta del túnel a la bodega por el que hemos subido antes. Me agarro fuertemente a ella convencido de quedar atascados en las paredes del estrecho túnel, pero su pericia me deslumbra. No me había imaginado que por ese túnel podía caber una moto.

—Zoro, voy arriba a avisar a Valentine de lo que estamos haciendo. También voy a llamar a Diana para que venga cagando leches al Black Rose, por si tenemos problemas. Espera aquí a Beth. Si tarda poco en llegar es buena señal —Rayka desaparece subiendo al office por el otro túnel de la bodega.

En ese solitario momento estoy preocupado. Isha depende ahora de la pericia de Beth para escapar de alguien que quiere a Vektor a cualquier precio, y yo no puedo hacer otra cosa que esperar.

[𝞹]> Rayka me ha hablado muy bien del gran Zoro. <[𝞹]

[𝞹]> No me fio aún de ti, pero sí de ella. <[𝞹]

[𝞹]>Ahora sé cómo eres además de quién, y por eso te ayudo. <[𝞹]

 Ésta es la primera vez que leo sus mensajes en mi bandeja de entrada, y lo hace saltándose todos los cortafuegos de mi “inexpugnable” burodema.

[𝞹]> No sé qué es Vektor. <[𝞹]

[𝞹]> Sólo sé que la recompensa por cazarlo ha vuelto locas a las bandas. <[𝞹]

[𝞹]> No encuentro nada de él en la red y eso me crilla. <[𝞹]

No sé cómo hackea mi burodema, eso sí que me crilla a mí. Y que sea capaz de acceder a la info de mi CRV

[𝞹]> Os he conseguido algo de tiempo. <[𝞹]

[𝞹]> Cuidado. Los que siguen a Vektor son cuerpos de élite. <[𝞹]

[𝞹]> Beth está llegando. <[𝞹]

El día más largo — Parte 07| 1 de 2

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