Libro primero — El día más largo

logicapsula 7.3

Vektor dispone de un segundo para reaccionar y tres objetivos que alcanzar antes de recibir de lleno el impulso electromagnético. Sólo hay una maniobra factible antes del inevitable estallido: un rápido latigazo de un fino tentáculo secciona los pies de sus objetivos, a la altura de sus tobillos, donde las balas no se interponen. Y de nuevo un estallido azul eléctrico inunda todo el apartamento. Los gritos de los P. Mouth, que se retuercen en el suelo sobre su propia sangre, resuenan ahora en el apartamento en vez de sus armas. Vektor chisporrotea inmóvil, con varias de sus piezas dispersadas por el suelo. Isha, la niña que unas horas atrás ha visto en el B-4 el mismo infierno ardiendo frente a ella, no aparta la mirada de sus padres. Sufre por cómo han terminado por su culpa. Y no deja de acordarse de la pobre Sasha. Y Abdhul, el valiente Abdhul. Piensa “¿por qué ocurre todo esto?”. Sus padres eran buenos. Sus amigos eran buenos. Y esos tíos los han matado a todos. Sólo puede sentir una profunda pena. Una tristeza que estrangula su garganta y oprime su pecho hasta conseguir que la luz de su mirada de ángel desaparezca por completo.

—¡Bicho de mierda, cabrón! —Micht se agarra los sangrantes muñones de sus tobillos gritando a coro con los otros P. Mouth. Y no deja de gritar al ver a la cosa rehacerse frente a él.

Vektor forma una figura geométrica, abriéndose a lo ancho del apartamento. Muestra una decena de tentáculos negros que bailan como víboras en el aire,

dejando en el centro a Isha, cuyo rostro de mirada vacía sobresale pálido entre las piezas metálicas que cubren y envuelven su cuerpo, como un traje negro hecho de escamas de metal. Varios tentáculos levantan en el aire a los P. Mouth por el cuello, dejando que la sangre de sus tobillos caiga a chorro sobre el suelo. Los pandilleros no reaccionan, están paralizados por el miedo. Sólo Micht logra escupir alguna palabra.

—¡Te cazaremos! ¡Uno de nosotros lo hará!

Es la segunda vez que un objetivo enemigo se dirige a él, así que Vektor recurre de nuevo a su carpeta de “Compromiso de comunicación”. Pero ahora usa un tono propio; grave, metálico, para probar la opción disponible de “Provocar daños psicológicos al enemigo”.

La voz de Vektor retumba en las paredes con un sonido de ultratumba.

Ξ Matémoslos y quememos los cuerpos Ξ

Los tres P. Mouth cuelgan como jamones de los tentáculos de Vektor, que en un movimiento coordinado los reduce a carne de hamburguesa con sus afiladas cuchillas. Isha sigue sin reaccionar y Vektor toma la iniciativa de nuevo para desaparecer de la zona.

Vektor dispone de un segundo para reaccionar y tres objetivos que alcanzar antes de recibir de lleno el impulso electromagnético. Sólo hay una maniobra factible antes del inevitable estallido: un rápido latigazo de un fino tentáculo secciona los pies de sus objetivos, a la altura de sus tobillos, donde las balas no se interponen. Y de nuevo un estallido azul eléctrico inunda todo el apartamento.

Los gritos de los P. Mouth, que se retuercen en el suelo sobre su propia sangre, resuenan ahora en el apartamento en vez de sus armas. Vektor chisporrotea inmóvil, con varias de sus piezas dispersadas por el suelo.

Isha, la niña que unas horas atrás ha visto en el B-4 el mismo infierno ardiendo frente a ella, no aparta la mirada de sus padres. Sufre por cómo han terminado por su culpa. Y no deja de acordarse de la pobre Sasha. Y Abdhul, el valiente Abdhul. Piensa “¿por qué ocurre todo esto?”. Sus padres eran buenos. Sus amigos eran buenos. Y esos tíos los han matado a todos. Sólo puede sentir una profunda pena. Una tristeza que estrangula su garganta y oprime su pecho hasta conseguir que la luz de su mirada de ángel desaparezca por completo.

—¡Bicho de mierda, cabrón! —Micht se agarra los sangrantes muñones de sus tobillos gritando a coro con los otros P. Mouth. Y no deja de gritar al ver a la cosa rehacerse frente a él.

Vektor forma una figura geométrica, abriéndose a lo ancho del apartamento. Muestra una decena de tentáculos negros que bailan como víboras en el aire, dejando en el centro a Isha, cuyo rostro de mirada vacía sobresale pálido entre las piezas metálicas que cubren y envuelven su cuerpo, como un traje negro hecho de escamas de metal.

Varios tentáculos levantan en el aire a los P. Mouth por el cuello, dejando que la sangre de sus tobillos caiga a chorro sobre el suelo. Los pandilleros no reaccionan, están paralizados por el miedo. Sólo Micht logra escupir alguna palabra.

—¡Te cazaremos! ¡Uno de nosotros lo hará!

Es la segunda vez que un objetivo enemigo se dirige a él, así que Vektor recurre de nuevo a su carpeta de “Compromiso de comunicación”. Pero ahora usa un tono propio; grave, metálico, para probar la opción disponible de “Provocar daños psicológicos al enemigo”. La voz de Vektor retumba en las paredes con un sonido de ultratumba.

Ξ Matémoslos y quememos los cuerpos Ξ

Los tres P. Mouth cuelgan como jamones de los tentáculos de Vektor, que en un movimiento coordinado los reduce a carne de hamburguesa con sus afiladas cuchillas. Isha sigue sin reaccionar y Vektor toma la iniciativa de nuevo para desaparecer de la zona.

El día más largo — Parte 05 | 3 de 3

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