Libro primero — El día más largo

logicapsula 7.2

Creen que su hija está en peligro teniendo sobre la espalda a esa criatura que cambia de forma, pero no se dan cuenta de que el verdadero peligro son los cinco P. Mouth que han cargado sus armas caseras al otro lado de  la puerta del apartamento. Isha lee un nuevo mensaje de Vektor en su laptop: “Estamos en peligro”. Y antes de que termine de gritar “mamá”, Vektor la envuelve tomando la forma de una esfera para protegerla de la primera descarga de los P. Mouth. Su munición casera manipulada con toda clase de químicos agujerea las paredes, despedaza a los padres de Isha y rebota en la esfera blindada que es Vektor. Al cabo de unos segundos, cuando se despeja el humo de los disparos, las gafas de visión térmica de uno de los P. Mouth asoma por uno de los agujeros de la pared.

—La cría, ahí está —Se trata de Micht “Letal” Márquez, el cabecilla de los otros cuatro merdiks. Mientras todos recargan sus armas él se quita las gafas para fijarse en Isha, que está en shock, con la boca y los ojos abiertos, mirando a sus padres acribillados a balazos—. El bicho tiene que estar cerca. Escuchad, lanzo la P.E.M. y lo hackeo en cuanto lo vea. ¿Lo pilláis? Matémoslos y quememos los cuerpos.

La puerta de la casa se parte en dos de una sola patada. Una granada P.E.M. entra volando y explota en el aire soltando un estallido azul eléctrico que ilumina la habitación completamente en blanco durante un par de segundos.

A los pandilleros les da igual entrar cegados al apartamento, no saben de tácticas, y eso le crilla a Micht, que pretende tomar precauciones entrando el último. Los otros cuatro están convencidos de que la cosa está frita y avanzan con sus armas por delante entreabriendo los ojos. No ven cómo los tentáculos de Vektor salen despedidos para cortar las manos de los dos idiotas más adelantados. Los otros dos P. Mouth no se lo piensan y vacían sus cargadores al oír los gritos. Micht escupe maldiciones sobre los vientres que escupieron al mundo a los dos idiotas que cosen a balazos a los dos de adelante, pero abre fuego en cuanto ve moverse a la cosa, que protege de nuevo a su soldado. No da crédito a lo que ve cuando las balas impactan sobre el bicho. ¡Estaba envuelto en papel de aluminio! Alucina pensando que a la niña se le haya podido ocurrir eso, porque descarta por completo que el mismo bicho lo haya hecho.

Micht deja de disparar y coge la otra granada P.E.M. que le queda. Le ha llevado semanas fabricarlas, y le crilla gastárselas en un solo día, pero sabe que el truco del aluminio no va a funcionar otra vez.

—¡Jódete! —Micht no sabe rezar, pero por primera vez lo hace esperando que la segunda granada funcione, porque las balas han agujereado todo el papel de aluminio de la cosa.

Creen que su hija está en peligro teniendo sobre la espalda a esa criatura que cambia de forma, pero no se dan cuenta de que el verdadero peligro son los cinco P. Mouth que han cargado sus armas caseras al otro lado de  la puerta del apartamento.

Isha lee un nuevo mensaje de Vektor en su laptop: “Estamos en peligro”. Y antes de que termine de gritar “mamá”, Vektor la envuelve tomando la forma de una esfera para protegerla de la primera descarga de los P. Mouth. Su munición casera manipulada con toda clase de químicos agujerea las paredes, despedaza a los padres de Isha y rebota en la esfera blindada que es Vektor.

Al cabo de unos segundos, cuando se despeja el humo de los disparos, las gafas de visión térmica de uno de los P. Mouth asoma por uno de los agujeros de la pared.

—La cría, ahí está —Se trata de Micht “Letal” Márquez, el cabecilla de los otros cuatro merdiks. Mientras todos recargan sus armas él se quita las gafas para fijarse en Isha, que está en shock, con la boca y los ojos abiertos, mirando a sus padres acribillados a balazos—. El bicho tiene que estar cerca. Escuchad, lanzo la P.E.M. y lo hackeo en cuanto lo vea. ¿Lo pilláis? Matémoslos y quememos los cuerpos.

La puerta de la casa se parte en dos de una sola patada. Una granada P.E.M. entra volando y explota en el aire soltando un estallido azul eléctrico que ilumina la habitación completamente en blanco durante un par de segundos.

A los pandilleros les da igual entrar cegados al apartamento, no saben de tácticas, y eso le crilla a Micht, que pretende tomar precauciones entrando el último. Los otros cuatro están convencidos de que la cosa está frita y avanzan con sus armas por delante entreabriendo los ojos. No ven cómo los tentáculos de Vektor salen despedidos para cortar las manos de los dos idiotas más adelantados.

Los otros dos P. Mouth no se lo piensan y vacían sus cargadores al oír los gritos. Micht escupe maldiciones sobre los vientres que escupieron al mundo a los dos idiotas que cosen a balazos a los dos de adelante, pero abre fuego en cuanto ve moverse a la cosa, que protege de nuevo a su soldado. No da crédito a lo que ve cuando las balas impactan sobre el bicho. ¡Estaba envuelto en papel de aluminio!

Alucina pensando que a la niña se le haya podido ocurrir eso, porque descarta por completo que el mismo bicho lo haya hecho. Micht deja de disparar y coge la otra granada P.E.M. que le queda. Le ha llevado semanas fabricarlas, y le crilla gastárselas en un solo día, pero sabe que el truco del aluminio no va a funcionar otra vez.

—¡Jódete! —Micht no sabe rezar, pero por primera vez lo hace esperando que la segunda granada funcione, porque las balas han agujereado todo el papel de aluminio de la cosa.

El día más largo — Parte 05 | 2 de 3

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