Libro primero — El día más largo

logicapsula 5.3

La cosa lee con sus sensores las constantes de John, y comprueba que está inutilizado por el shock. También sabe que los siguientes objetivos son dos humanos adultos, varones, de sesenta y sesenta y cuatro kilos respectivamente, que amenazan a su soldado con dos bates. Calcular y ejecutar la estrategia, inutilizando al enemigo, es tan fácil para la criatura que se puede decir que los dos insignificantes idiotas estaban fuera de combate antes de ver a su amigo perder el brazo. Como el disparo de una ballesta, dos tentáculos oscuros del grosor de una espiga de trigo emergen de la basura y seccionan los brazos que sujetan los bates, que caen escupiendo sangre caliente a discreción como un par de aspersores descontrolados. Los dos P. Mouth de los bates huyen gritando como cerdos en el matadero, arrastrándose entre las montañas de  deshechos dejando un visible rastro de sangre. El gigante sale del shock tragándose un puñado de metabetas. No se da por vencido. Se lleva la otra mano a la espalda para sacar una pistola, sin saber que ése es uno de los movimientos más simples que la I.A. de la cosa tiene almacenada como ¨maniobras ofensivas¨. Sus sensores leen el movimiento del cuerpo y décimas de segundo computa qué tipo de acción va a realizar el sujeto.

—¡Voy a matarte, hija de puta! —El paleto no comprende que la cosa piensa por sí sola, cree que la cría mueve los hilos. Su cerebro de mosquito no le alcanza a entender que Isha está fuera de juego, asustada y horrorizada por lo que está viendo—. ¡No tienes ni idea de la mierda que te acabas de echar encima, hijaputa! —John sonríe nervioso pensando que va a usar el cartucho casero que ha fabricado hace unas horas, presumiendo ante otros pandilleros de cargarlo con sal, virutas de metal y fósforo, para hacer ¨extra de daño¨ quemando la carne. El muy baida cree que va a salir con vida de ahí, con el botín que buscaba y con un agujero en el que injertar un brazo cibernético que vio hace días en el mercado negro—. ¡¿Sabes quién soy yo, slag?!

La criatura hace gritar al boss al trocear su brazo sano en tres cachos con el repentino movimiento de tres finos tentáculos. La I.A. evalúa la amenaza como no neutralizada mientras que el enemigo grita retorciéndose. Como respuesta forma una figura geométrica con las nano-partes de su ser, algo similar a una flor gigante, desplegando varios pétalos metálicos y ramas oscuras que acaban en púas afiladas; un girasol hecho de cuchillas y placas hexagonales, de sierras y espinas metálicas. La criatura se acerca lentamente, como una serpiente alargando su cuello, hasta colocarse a diez centímetros de la cara del pandillero. Pero, antes de eliminar definitivamente la amenaza, necesita resolver en su protocolo de actuación una interacción pendiente etiquetada como “compromiso de comunicación”. John “The Rock” siente un escalofrío por su columna al reconocer su propia voz saliendo del engendro metálico.

Ξ Para ser tan pequeño, gritas como una puta Ξ

La forma geométrica en la que se ha convertido la criatura atraviesa con dos gruesos tentáculos el tórax de Jonh y los separa en una rápida maniobra mecánica. El cuerpo del gigante cruje sonoramente y queda separado en dos partes, abierto sobre la basura como una enorme anchoa enlatada en escabeche. La sangre ha salpicado la zona cubriendo gran parte de la criatura y casi por entero a la pequeña Isha; una niña de nueve años que se ha visto obligada a contemplar una imagen propia del mismísimo infierno. La criatura se convulsiona confundida ante los gritos de Isha; la amenaza ha sido neutralizada con éxito, pero el soldado novato continúa tan estresado como durante la amenaza, mostrando unos niveles altamente nocivos para un funcionamiento correcto, por lo que decide rodear sus  piernas con los tentáculos y obligarle a abandonar la zona con rapidez.

La cosa lee con sus sensores las constantes de John, y comprueba que está inutilizado por el shock. También sabe que los siguientes objetivos son dos humanos adultos, varones, de sesenta y sesenta y cuatro kilos respectivamente, que amenazan a su soldado con dos bates. Calcular y ejecutar la estrategia, inutilizando al enemigo, es tan fácil para la criatura que se puede decir que los dos insignificantes idiotas estaban fuera de combate antes de ver a su amigo perder el brazo.

Como el disparo de una ballesta, dos tentáculos oscuros del grosor de una espiga de trigo emergen de la basura y seccionan los brazos que sujetan los bates, que caen escupiendo sangre caliente a discreción como un par de aspersores descontrolados. Los dos P. Mouth de los bates huyen gritando como cerdos en el matadero, arrastrándose entre las montañas de  deshechos dejando un visible rastro de sangre.

El gigante sale del shock tragándose un puñado de metabetas. No se da por vencido. Se lleva la otra mano a la espalda para sacar una pistola, sin saber que ése es uno de los movimientos más simples que la I.A. de la cosa tiene almacenada como ¨maniobras ofensivas¨. Sus sensores leen el movimiento del cuerpo y décimas de segundo computa qué tipo de acción va a realizar el sujeto.

—¡Voy a matarte, hija de puta! —El paleto no comprende que la cosa piensa por sí sola, cree que la cría mueve los hilos. Su cerebro de mosquito no le alcanza a entender que Isha está fuera de juego, asustada y horrorizada por lo que está viendo—. ¡No tienes ni idea de la mierda que te acabas de echar encima, hijaputa!

John sonríe nervioso pensando que va a usar el cartucho casero que ha fabricado hace unas horas, presumiendo ante otros pandilleros de cargarlo con sal, virutas de metal y fósforo, para hacer ¨extra de daño¨ quemando la carne.

—¡¿Sabes quién soy yo, slag?! —El muy baida cree que va a salir con vida de ahí, con el botín que buscaba y con un agujero en el que injertar un brazo cibernético que vio hace días en el mercado negro.

La criatura hace gritar al boss al trocear su brazo sano en tres cachos con el repentino movimiento de tres finos tentáculos. La I.A. evalúa la amenaza como no neutralizada mientras que el enemigo grita retorciéndose. Como respuesta forma una figura geométrica con las nano-partes de su ser, algo similar a una flor gigante, desplegando varios pétalos metálicos y ramas oscuras que acaban en púas afiladas; un girasol hecho de cuchillas y placas hexagonales, de sierras y espinas metálicas.

La criatura se acerca lentamente, como una serpiente alargando su cuello, hasta colocarse a diez centímetros de la cara del pandillero. Pero, antes de eliminar definitivamente la amenaza, necesita resolver en su protocolo de actuación una interacción pendiente etiquetada como “compromiso de comunicación”. John “The Rock” siente un escalofrío por su columna al reconocer su propia voz saliendo del engendro metálico.

Ξ Para ser tan pequeño, gritas como una puta Ξ

La forma geométrica en la que se ha convertido la criatura atraviesa con dos gruesos tentáculos el tórax de Jonh y los separa en una rápida maniobra mecánica. El cuerpo del gigante cruje sonoramente y queda separado en dos partes, abierto sobre la basura como una enorme anchoa enlatada en escabeche.

La sangre ha salpicado la zona cubriendo gran parte de la criatura y casi por entero a la pequeña Isha; una niña de nueve años que se ha visto obligada a contemplar una imagen propia del mismísimo infierno.

La criatura se convulsiona confundida ante los gritos de Isha; la amenaza ha sido neutralizada con éxito, pero el soldado novato continúa tan estresado como durante la amenaza, mostrando unos niveles altamente nocivos para un funcionamiento correcto, por lo que decide rodear sus  piernas con los tentáculos y obligarle a abandonar la zona con rapidez.

El día más largo — Parte 03 | 3 de 3

<Pág. Anterior

3 de 3

Suscríbete y lee cada capítulo nuevo.

Si te ha gustado comparte