Libro primero — El día más largo

logicapsula 14.2

—Los amigos de Spyral son mis amigos —una voz, procedente de un pequeño intercomunicador atornillado a la entrada, nos toma por sorpresa—. Me ha dicho que necesitáis que eche un ojo a una maravilla por la que Ikishama os persigue. Entrad a mi taller y veré qué puedo hacer.

La puerta se abre automáticamente. Entramos en una gran sala con varias turbo-motos despiezadas a un lado y unos pocos auto-deslizadores al otro, siendo diagnosticados con drones de mantenimiento. Al fondo hay una puerta abierta desde la que un tipo, con la cabeza cubierta bajo un viejo casco rojo de moto, mueve su mano saludándonos.

—Pasad, rápido. Aquí dentro tengo todo lo que podamos necesitar —Atravesamos la sala y seguimos al hombre del casco por un pasillo, con oficinas a los lados, hasta una puerta corredera de metal que abre después de teclear un código en un antiguo teclado de goma—. Les he dado el piro esta tarde a los colegas del taller. Spyral me lo ha recomendado. Contadme. ¿Qué está pasando?

Isha se quita la máscara y miramos en silencio al tipo del caso un rato.

—Perdonad —Por fin nos descubre su sonriente cara levantando el casco por encima de su frente—. Tengo la mala costumbre de no quitarme el casco. Lo tuneé añadiéndole mil cosas y ya casi no sé vivir sin quitármelo. Hola, soy Pier, el dueño de todo esto. Y vosotros sois Zoro e Isha, ¿verdad? —Me guiña un ojo y ladea su cabeza—. Bueno, a ti ya te conozco. Soy uno de tus leales ¿sabes? Desde tu primer año sigo tus emonews.

Estrecho su mano forzando media sonrisa y le invito con un gesto a que eche un vistazo a Vektor, que continúa lanzando chispas en su forma de mochila anclada a la espalda de Isha.

—¿Qué tienes ahí, pequeña? —Pier vuelve a colocarse su casco y observa a Vektor a un paso de distancia—. Spyral me ha advertido que me acerque con cuidado.

—Vektor, éste es el que puede arreglarte. Deja que te mire a fondo —Isha habla seria, pero se sorprende cuando Vektor se suelta de su espalda para colgarse de Pier, agarrándose amenazadoramente de su cuello con dos tentáculos.

—¡Mā de, ! —Pier abre sus brazos hasta levantar sus manos casi a la altura del casco, mirando a la masa de metal que cuelga de él.

—Tranquilo, es el amigo que buscábamos para ponerte bien—Isha toca a Vektor con una mano.

—¡No importa, no importa! —Pier levanta la visera de su casco emocionado—. ¡Esto es lo más fast que he visto nunca! ¿Es un robot de nueva generación? ¿De dónde lo habéis sacado?

Isha y yo guardamos silencio. La verdad es que no lo sabemos.

—Isha lo encontró abandonado en el B-4. Desde que se encontraron, Vektor le protege. Y créeme que lo necesita. Lo del Black Rose es porque quieren cazar a Vektor. Pero él no va a ningún sitio sin Isha, así que…

—Spyral me ha contado que han matado a Diana y a Rayka en el Black Rose —Pier camina mirándome de reojo hasta una mesa de trabajo con Vektor apoyado en su vientre y con los tentáculos rodeando su cuello.

—Sí… —Me dejo caer sobre una silla con patas rodantes. Suspiro y me enciendo silenciosamente un Two-shots. No quiero compartir mi recuerdo de Rayka con nadie.

—Espero que su muerte sea útil, ¿me sigues? Yo te he abierto mi casa y te ayudo porque Spyral le está dedicando mucha atención a esto, lo que significa que la gǒu shǐ en la que estáis metidos traerá algo bueno a la Cloaka. Pero encárgate de que lo de Diana y Rayka sea por una buena causa, o tendrás serios problemas conmigo —Baja la visera de su casco y comienza a revisar a Vektor analizando una gran cascada de datos que se reflejan en su visor—. Voy a tardar un rato.

—Los amigos de Spyral son mis amigos —una voz, procedente de un pequeño intercomunicador atornillado a la entrada, nos toma por sorpresa—. Me ha dicho que necesitáis que eche un ojo a una maravilla por la que Ikishama os persigue. Entrad a mi taller y veré qué puedo hacer.

La puerta se abre automáticamente. Entramos en una gran sala con varias turbo-motos despiezadas a un lado y unos pocos auto-deslizadores al otro, siendo diagnosticados con drones de mantenimiento. Al fondo hay una puerta abierta desde la que un tipo, con la cabeza cubierta bajo un viejo casco rojo de moto, mueve su mano saludándonos.

—Pasad, rápido. Aquí dentro tengo todo lo que podamos necesitar —Atravesamos la sala y seguimos al hombre del casco por un pasillo, con oficinas a los lados, hasta una puerta corredera de metal que abre después de teclear un código en un antiguo teclado de goma—. Les he dado el piro esta tarde a los colegas del taller. Spyral me lo ha recomendado. Contadme. ¿Qué está pasando?

Isha se quita la máscara y miramos en silencio al tipo del caso un rato.

—Perdonad —Por fin nos descubre su sonriente cara levantando el casco por encima de su frente—. Tengo la mala costumbre de no quitarme el casco. Lo tuneé añadiéndole mil cosas y ya casi no sé vivir sin quitármelo. Hola, soy Pier, el dueño de todo esto. Y vosotros sois Zoro e Isha, ¿verdad? —Me guiña un ojo y ladea su cabeza—. Bueno, a ti ya te conozco. Soy uno de tus leales ¿sabes? Desde tu primer año sigo tus emonews.

Estrecho su mano forzando media sonrisa y le invito con un gesto a que eche un vistazo a Vektor, que continúa lanzando chispas en su forma de mochila anclada a la espalda de Isha.

—¿Qué tienes ahí, pequeña? —Pier vuelve a colocarse su casco y observa a Vektor a un paso de distancia—. Spyral me ha advertido que me acerque con cuidado.

—Vektor, éste es el que puede arreglarte. Deja que te mire a fondo —Isha habla seria, pero se sorprende cuando Vektor se suelta de su espalda para colgarse de Pier, agarrándose amenazadoramente de su cuello con dos tentáculos.

—¡Mā de, ! —Pier abre sus brazos hasta levantar sus manos casi a la altura del casco, mirando a la masa de metal que cuelga de él.

—Tranquilo, es el amigo que buscábamos para ponerte bien—Isha toca a Vektor con una mano.

—¡No importa, no importa! —Pier levanta la visera de su casco emocionado—. ¡Esto es lo más fast que he visto nunca! ¿Es un robot de nueva generación? ¿De dónde lo habéis sacado?

Isha y yo guardamos silencio. La verdad es que no lo sabemos.

—Isha lo encontró abandonado en el B-4. Desde que se encontraron, Vektor le protege. Y créeme que lo necesita. Lo del Black Rose es porque quieren cazar a Vektor. Pero él no va a ningún sitio sin Isha, así que…

—Spyral me ha contado que han matado a Diana y a Rayka en el Black Rose —Pier camina mirándome de reojo hasta una mesa de trabajo con Vektor apoyado en su vientre y con los tentáculos rodeando su cuello.

—Sí… —Me dejo caer sobre una silla con patas rodantes. Suspiro y me enciendo silenciosamente un Two-shots. No quiero compartir mi recuerdo de Rayka con nadie.

—Espero que su muerte sea útil, ¿me sigues? Yo te he abierto mi casa y te ayudo porque Spyral le está dedicando mucha atención a esto, lo que significa que la gǒu shǐ en la que estáis metidos traerá algo bueno a la Cloaka. Pero encárgate de que lo de Diana y Rayka sea por una buena causa, o tendrás serios problemas conmigo —Baja la visera de su casco y comienza a revisar a Vektor analizando una gran cascada de datos que se reflejan en su visor—. Voy a tardar un rato.

El día más largo — Parte 12 | 2 de 2

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