Libro primero — El día más largo

logicapsula 14.1

Reanudamos la marcha. La iluminación que Vektor nos da con la pantalla hace que avancemos más rápido. En el recorrido alcanzamos familias enteras, envueltas en andrajos, que huyen como nosotros del tiroteo del túnel central. En un par de ocasiones debemos correr para impedir que nos retrasen pegándose a nosotros para aprovechar la luz. Isha me riñe por no ayudar a la gente pero logro convencerle con la necesidad de que Pier solucione el problema de Vektor. Por fin, después de girar varias veces a la derecha entrando en nuevos conductos de las alcantarillas, nos encontramos con mi dron. Se mantiene volando, a la altura de mis ojos, iluminando el interior de una gran cañería situada en la pared de la izquierda, de la que caen aguas fecales hasta una estrecha y profunda zanja que atraviesa todo lo largo de la galería que se pierde en la oscuridad. Seguimos al dron dentro de la cañería. Llegamos a unas escalerillas que subimos hasta que alcanzamos un portón metálico integrado en un grueso pilar de metal oxidado. Al abrirse entramos de golpe huyendo del hedor de la alcantarilla, agradeciendo que el portón se cierre tras nosotros. Al colocar mi dron en el puerto de mi burodema, de nuevo es la luz de la pantalla de Vektor nuestra única iluminación. Nos encontramos en otro túnel de unos cinco metros de largo. Al fondo vemos una compuerta oxidada con un volante de metal, colocado en el centro a modo de manilla, que gira automáticamente. Al abrirse entramos en una pequeña sala circular de paredes de hormigón y dejamos que la compuerta se cierre. En medio  de la sala hay una vieja escalerilla metálica anclada al suelo que se pierde en la oscuridad del techo.

[𝞹]> Subid la escalera y corred en dirección al barrio chino. <[𝞹]

[𝞹]> Os encontraréis con el taller de Pier. <[𝞹]

[𝞹]> Tened cuidado con las patrullas, están buscando a Isha. <[𝞹]

Subimos la escalerilla metálica durante unos largos minutos hasta que por fin llegamos a una tapa redonda de alcantarilla. Empujo con fuerza y salimos rápidamente. La niebla de la polución atrapa la escasa luz de la tarde iluminando todo con un mortecino tono pálido. Nos encontramos sobre el puente 11-D, uno de los accesos al barrio chino. Respirar el aire envenenado de la Cloaka es ahora un alivio, y por unos segundos me detengo para tomar unas bocanadas hasta que una turbo-moto sale volando por debajo del puente.

—¡Isha, ponte la máscara! —Tapar su cara es lo primero que se me ocurre para evitar que los escáneres de reconocimiento facial puedan detectarla en la primera pasada—. Fok, no podemos estar aquí.

Después de ver cómo la turbo-moto desaparece entre la niebla de polución, corremos hacia el barrio chino esperando no toparnos con ninguna patrulla. Al final del puente encontramos el taller de Pier en el primer edificio, que ocupa todo el exterior de la zona baja.

Reanudamos la marcha. La iluminación que Vektor nos da con la pantalla hace que avancemos más rápido. En el recorrido alcanzamos familias enteras, envueltas en andrajos, que huyen como nosotros del tiroteo del túnel central.

En un par de ocasiones debemos correr para impedir que nos retrasen pegándose a nosotros para aprovechar la luz. Isha me riñe por no ayudar a la gente pero logro convencerle con la necesidad de que Pier solucione el problema de Vektor.

Por fin, después de girar varias veces a la derecha entrando en nuevos conductos de las alcantarillas, nos encontramos con mi dron. Se mantiene volando, a la altura de mis ojos, iluminando el interior de una gran cañería situada en la pared de la izquierda, de la que caen aguas fecales hasta una estrecha y profunda zanja que atraviesa todo lo largo de la galería que se pierde en la oscuridad.

Seguimos al dron dentro de la cañería. Llegamos a unas escalerillas que subimos hasta que alcanzamos un portón metálico integrado en un grueso pilar de metal oxidado. Al abrirse entramos de golpe huyendo del hedor de la alcantarilla, agradeciendo que el portón se cierre tras nosotros. Al colocar mi dron en el puerto de mi burodema, de nuevo es la luz de la pantalla de Vektor nuestra única iluminación.

Nos encontramos en otro túnel de unos cinco metros de largo. Al fondo vemos una compuerta oxidada con un volante de metal, colocado en el centro a modo de manilla, que gira automáticamente.

Al abrirse entramos en una pequeña sala circular de paredes de hormigón y dejamos que la compuerta se cierre. En medio  de la sala hay una vieja escalerilla metálica anclada al suelo que se pierde en la oscuridad del techo.

[𝞹]> Subid la escalera y corred en dirección al barrio chino. <[𝞹]

[𝞹]> Os encontraréis con el taller de Pier. <[𝞹]

[𝞹]> Tened cuidado con las patrullas, están buscando a Isha. <[𝞹]

Subimos la escalerilla metálica durante unos largos minutos hasta que por fin llegamos a una tapa redonda de alcantarilla. Empujo con fuerza y salimos rápidamente. La niebla de la polución atrapa la escasa luz de la tarde iluminando todo con un mortecino tono pálido. Nos encontramos sobre el puente 11-D, uno de los accesos al barrio chino.

Respirar el aire envenenado de la Cloaka es ahora un alivio, y por unos segundos me detengo para tomar unas bocanadas hasta que una turbo-moto sale volando por debajo del puente.

—¡Isha, ponte la máscara! —Tapar su cara es lo primero que se me ocurre para evitar que los escáneres de reconocimiento facial puedan detectarla en la primera pasada—. Fok, no podemos estar aquí.

Después de ver cómo la turbo-moto desaparece entre la niebla de polución, corremos hacia el barrio chino esperando no toparnos con ninguna patrulla. Al final del puente encontramos el taller de Pier en el primer edificio, que ocupa todo el exterior de la zona baja.

El día más largo — Parte 12 | 1 de 2

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